Mientras mi refri volaba 11 pisos
Mientras mi refri volaba 11 pisos:
- Resolví mis conflictos amorosos y pude quitarme una tonelada de presión del pecho.
- Descubrí que soy mas fuerte de lo que pensaba y puedo pedir lo que necesito con claridad.
- Hice mi cardio mientras caminaba como niño sin su ritalín (después de comerse un paquete de gomitas rojas) por todo el departamento, buscando las palabras correctas para lo que quería decirle al inmundo con el que SIGO saliendo.
- Chequé instagram, twitter, mi mail y los stats del blog.
- Pensé que la vida sin refri es muy complicada y me sentí emocionada anticipando el momento de verlo llegar por la ventana de mi sala.
- Espío varias veces MUY nerviosa, intento no decretar sin querer que se rompa la cuerda o alguien se caiga por la azotea mientras suben la “mercancía”.
- Preparé en mi cabeza mis próximas entrevistas.
- Pensé mas de 6 veces que no hay nada mas lindo que la luz del sol a las 6 p.m.
- Dí gracias por vivir en un país donde hay gente que me ayuda a hacer mi mudanza, y reafirmé cuanto amo que existan los hombres porque evidentemente ninguna mujer tiene la fuerza de jalar un refri de 100 kilos por 11 pisos, recibirlo por una ventana, y meterlo a mi departamento sin un rayón.
Así que, independientemente de lo distraídos, simples o desinteresados que pueden llegar a ser, dejando de lado las miles de canas que nos sacan a diario y el como podríamos matarlos a veces…mientras mi refri volaba por 11 pisos me dí cuenta que los hombres me son indispensables para vivir (por lo de no morirme de hambre y eso).
Finallycious! ja.
Fiera







